sábado, 25 de enero de 2014

My two cents on Facebook

Hoy, durante un almuerzo de amigos, escuché el siguiente comentario: "viste la foto de Fulanita en Facebook? Qué verguenza salir asi?! Yo nunca subiría algo así a Facebook!" Y así continuaba horrorizada la indigana cybernauta. 
El polémico Facebook. Todos lo usan, todos niegan usarlo. Los más sinvergüenzas dicen que "lo odian" pero se saben al derecho y al revés todo lo que pasa con sus contactos. O como mi mamá, que se jacta de "no caer en eso del Facebook, que es tan horrible" pero me ruega que le enseñe cuantas fotos salen en mi cuenta de recién nacidos, novios, segundas nupcias, etc. Misma cosa. 
Facebook es una plaza pública virtual, finalmente, donde cada uno dice, sube y "likea" lo que le parezca. Porque el usuario está en la libertad de hacerlo, esa es la maravilla. Por eso siempre me ha parecido fuera de lugar que haya personas a quienes les moleste estas características típicas del FB y aun asi insistan en usarlo. Como alguien que va a una discoteca y se queja del ruido y del consumo de alcohol, pero está en el bar sin falta todos los días, despotricando igual de todo lo que al bar le hace bar. Absurdo. 
Mucho se ha dicho sobre los límites en la publicación, el número de fotos que uno debería subir, el tipo de status que uno debe tener, qué cosas likear o qué comentar. Me parece ridículo querer poner límites o establecer moldes a una herramienta que es lo que es por la libertad que tienen los usuarios de compartir información de todo tipo, desde fotos de pasteles hasta el texto de la más reciente sentencia de la Corte Suprema de los Estados Unidos. 
Más ridículo aún es reprochar o reclamar a los usuarios que sí emplean Facebook para lo que es: subir de todo. 
Dejando de lado cuestiones evidentemente reprochables como el bullying, la pornografia o la explotación infantil virtual, prácticamente todo es publicable por Facebook. 
Los usuarios pasivos del Facebook, esos que se jactan de "nunca subir nada en Facebook", "es lo peor subir fotos/cambiar status/ postear noticias/", "yo casi nunca entro", son justamente los que más lo usan para enterarse de lo que hace el resto y tener material   de crítica, reproche, indignación o burla en su siguiente evento social. Basta escuchar sus conversaciones, llenas de fun facts de lo que fulanita o menganito posteó, pero no debía haber posteado, o si lo posteaba no lo hubiera hecho así, o el "like" que sutanito le puso en la foto de la ex que le ocasionó incidente con la nueva novia,etc. Se burlan de las fotos ajenas, destrozan a la que le cae mal (porqué aceptan un friend request de alguien que les cae mal en primer lugar, pregunto yo), o simplemente se comen cemento de absolutamente todo lo que alguien postea. Algunos, con memoria de elefante (y evidentemente mucho tiempo libre) se atreven a pedir explicaciones de los posts a sus autores cuando se los encuentran en alguna reunión, dos meses después de la publicación.   
No digo que yo nunca haya virado los ojos, soltado una carcajada o sentido indignación con ciertas publicaciones de Facebook, pero con el tiempo (y años de ejercer como defensora de la libertad de expresión), he aprendido a valorar que existan espacios como ése, donde uno puede decir y hacer pretty much lo que sea. Eso es valiosísimo.
Como algunos sospecharán, este manifiesto evidencia que soy una usuaria muy activa de Facebook: amo subir fotos: de mi bebé, de atardeceres, del increíble outfit que me armé o de los zapatos que me llegaron por correos;  amo compartir artículos interesantes sobre Derechos Humanos, maternidad, o cualquier irreverencia que encuentre en el Washington Post, y obviamente, si me siento de humor, cambiaré mi status con una frase smartass típica de mí, o alguna cita del libro que esté en mi cabecera en ese momento. En mi camino como usuaria activa de Facebook, me he encontrado con muchos  usuarios pasivos que se molestan por el hecho de que yo postee con frecuencia,  y en base a ese solo hecho- la cantidad de posts- sacan toda clase de conclusiones sobre la vida de uno, cuando seguramente no se molestan por leer ni uno de esos posts que tanto les estorba en su wall (A propósito, muchos se harían un favor a sí mismos leyendo alguno de los posts sobre política, relaciones internacionales y psicología que suelo subir; sería material más interesante para una sobremesa que el selfie de menganita o el profile pic de sutanito, cuyas vidas se saben de memoria) . 
Y sobre todo, es de tontos indignarse por los posts ajenos en Facebook, porque existe la opción "hide"!! Y la de "unfollow", y para casos críticos, el "unfriend"! Úsenlo! Porque en la oferta de publicaciones uno tiene la opción de decidir qué vé y que no, y si usted decidió entrar, vaguear y ver en Facebook, ni se queje ni critique. Uno en Facebook ve lo que quiere ver, y si algo le molesta no es culpa del autor, quien está ejerciendo correctamente su derecho de libertad de expresión, la culpa suya por no saber filtrar y por ser incoherente. Porque se necesita ser incoherente para persistir en ver algo que le causa indignación o molestia.  Y es incoherente usar Facebook para espiar, chismear y criticar, y a la vez quejarse de quienes le proveen de material. Es absurdo usar Facebook y quejarse de quienes postean, porque si todos le hiciéramos caso y dejáramos de postear, Facebook probablemente desaparecería, y a usted le tocaría buscarse un tema interesante de conversación con sus amigas, o leer, ponerse a trabajar en la oficina como se supone debería hacer en lugar de estar en el chisme, o, Dios no quiera, volver a Hi5. 
Así que dejemos la hipocresía: un usuario pasivo es tan obsesionado con el Facebook que el usuario activo, la diferencia entre unos y otros es quizás, la honestidad. 

jueves, 23 de enero de 2014

Note to self:

Este segmento rescata las mejores frases sacadas del group chat, generalmente producidas en el marco del postmortem de una relación:
1. Es mejor ser canalla que cobarde
2. Ya me sacó la Taylor Swift de mi interior. 

lunes, 20 de enero de 2014

El Imperio Contraataca. Y yo no le respondo.

"Mind what you've learned. Save you it can"  ( Yoda, The Empire Strikes Back) 

Yo no necesito un novio. No señores, yo necesito un señor Miyagi. O un Yoda o un ObiWan. Porque andar sin brújula ni guía en el incomprensible mundo de las relaciones es una tarea más bien digna de un aspirante a héroe de box office que de una mujer común y corriente. Porque nuestra frágil conciencia se marea entre tantos consejos de las amigas, del psicólogo, de la mamá, de los libros de autoayuda, y de las chick flicks, que finalmente, en lugar de ayudar, nos terminan confundiendo, inmovilizando, nos hacen perder espontaneidad, y lo que es peor, no sirven para su objetivo último: retener a la    presa. 
Un señor Miyagi me miraría y me diría: Dont be afraid, Lolo San, the karate is in you Lolo San, reply the message you just got in whatsapp, me diría ( eso último a Daniel Larusso sí nunca le llegó a decir).... Yoda me diria "fear is the power of the dark side, fear leads to anger, anger leads to hate, hate leads to suffering", porque sabio como es entendería que un mensaje de ex (novio, bacile, sopita en bajo) que no se responde por miedo a reincidir o por orgullo solo lleva a tener iras x sentirnos cobardes, odiar al mensajero y finalmente sufrir y suspirar pensando "...y si le hubiera contestado?". 
Consultar sobre estos temas al ciudadano de a pie es aumentar el conflicto interior: "no te atrevas a contestarle" dirá la amiga que vivió de cerca el idilio y puso el hombro a las lágrimas; "no contestarle es darle mucha importancia" diría la hermana, siempre preocupada de que una no se vea como loba herida ante la gente; "no contestes tan rápido todos los mensajes q te mandan, pareces pato de toda boda",  diría la mamá ( si supiera lo q pasa, cosa q ya no sucede por su propio bienestar psicológico); las chick flicks nos dicen q el mensaje arrepentido es la antesala al happily ever after ("contesta ya!!") y el psicólogo analizaría una hora sobre esto de reincidir en patrones autodestructivos con narcisistas que aparecen y desaparecen a su antojo. 
Y yo, heme aquí, en entre en "send" y el "delete", entre el "hola!!!!!!!!" O el "hola" a secas, entre el "como te va mi amor, como te va" y el "si no supiste amar, ahora te puedes marchar", hecha bolas por algo tan simple como un mensajito que, quien sabe, podría ser nada más que el interés sincero de alguien que me tiene cariño, sin ser declaración de amor o intento de utilización fraudulenta. Es grave llegar a perder la espontaneidad sobre nuestros propios sentimientos, es triste tener que elaborar estrategias militares cada vez que un interés amoroso nos busca: "ni muy interesada ni muy indiferente" (what!?) "no le contestes tan rápido, va a pensar que te mueres por él" (pero sí me muero por él!) "si no le contestas va a pensar q sigues dolida por lo que te hizo" ( pero si sigo dolida!) ... Finalmente uno termina en un limbo de mediocridad comunicacional, con medias frases diplomáticas que sirven para todo menos para decirle lo que le queremos decir: "te extraño, creo q tu podrías ser el amor de mi visa, digo de mi vida, deja de ser tan huevón y dime que me extrañas"... Estoy segura que a él le pasa lo mismo. Porque nadie escribe un mensaje a media noche por puro small talk, se sabe. Pero a los 30 ya tenemos mucho equipaje, muchas heridas de guerra, hemos experimentado la angustia de ser el último en responder el mensaje, el último en colgar, el último en olvidar. No queremos sufrir más, y nos escondemos atrás de frases solapadas, tocando el agua con la punta del pie en lugar de lanzarnos a la piscina, y nos privamos de vivir el romance hoy, para no  llorar mañana. Las más cobardes, escribimos una hora en el blog, excusa para no contestar...porque finalmente, da igual: si le contesto se dará cuenta que le extraño y perderá el interés, y si no, será muy orgulloso para insistir. Parece que en esta guerra de falsa diplomacia no hay forma de ganar. (Aplasta "send", apaga el teléfono y finge dormir). 

sábado, 11 de enero de 2014

El perdón es overrated.

I believe forgiveness is the key to your unhappiness, dice una canción noventera. Nada más cierto que eso. Las tendencias new age nos dicen - nos chantajean casi- con eso de que el único camino a la paz interior es el perdón, pero en la vida real esto no solo puede ser imposible, sino totalmente noscivo para conseguir paz si ello implica negar u olvidar hechos que nos han marcado, porque prácticamente equivale a negarse a uno mismo y a nuestra historia personal. En otros casos, perdonar a quien nos ha agraviado puede implicar una aceptación de conductas que son inaceptables a todas luces. 
El perdón, cuando el agravio es fuerte, difícilmente puede existir sin un reconocimiento del mismo y sin una disculpa. Esto no es una cuestión meramente emocional, incluso, en los procesos internacionales de justicia transicional o en casos de graves violaciones de derechos humanos los tribunales internacionales han determinado que lo fundamental que es el que la víctima o sus familiares sean reconocidos como tales, es decir, que exista un reconocimiento expreso de que existió un daño y con esto, las disculpas correlativas del agresor. Este reconocimiento de la condición de víctima es fundamental para que ésta pueda superar y recuperarse del hecho dañoso (pasar la página, como se diría comúnmente). A esto debe sumarse el hecho de que la paz no puede existir mientras los hechos alrededor de los cuales se dió el daño no sean debidamente aclarados. En esos casos, tanto los perpetradores de una violación de derechos humanos como las víctimas tienen versiones distintas de los hechos; los primeros generalmente negando que se dieron las violaciones en primer lugar. Pero más allá de las subjetividades, hay cuestiones fácticas innegables que deben ser reveladas y conocidas si se espera que la víctima pueda efectivamente perdonar.
Con las salvedades del caso, no veo por qué estos principios de Derecho Internacional no puedan aplicarse a las relaciones amorosas. En una época donde la psicología y la literatura de autoayuda nos enseñan que las mujeres debemos sacudirnos el polvo, sonreir y actuar como si nada ante cualquier desengaño amoroso (no hay que darles importancia, dicen), habría que preguntarnos si esa actitud casi robótica y negacionista ante nuestro propio dolor no será lo que nos tiene cargando baggage semanalmente al diván del psicólogo. Claro que hay relaciones que se terminan por default, de mutuo acuerdo o donde el sentimiento se diluye. Sin muertos ni heridos. En esos casos es lógico aplicar la filosofía zen de forgive and forget porque no hay daño (la mora purga la mora, como dirían mis colegas). Pero en otros casos, donde hay traiciones, mentiras, hijos abandonados, golpes, insultos y otros vejámenes propiciando la ruptura, el estándar es - debe ser- otro. Es imposible que una mujer maltratada física o psicológicente de cualquiera de estas formas pueda simplemente pasar la página y sonreirle a su agresor para mantener la paz social. Es imposible lograr perdón cuando el perdón no se pide; es ilógico pedir olvido sobre hechos que se niegan, y es absurdo  adjudicar estas rupturas a un mero malentendido, a una distinta apreciación de los hechos a cuenta de que "cada uno tiene su propia opinión", porque los hechos son eso, realidades, situaciones no sujetas a interpretaciones. Relativizar el maltrato- especialmente el psicológico, que es el más difícil de probar- y minimizarlo a una cuestión de pura susceptibilidad equivale a tolerarlo y perpetrarlo. Algo que en tiempos modernos debe ser rechazado absolutamente. 
Para que exista perdón las cosas deben ser llamadas por su nombre; la tración es eso, independientemente de si se consumó o no un acto sexual o si se tiene pruebas de éste; el abandono se da  cuando una persona es dejada a suerte y tratada sin interés, aún cuando el abandonador siga viviendo bajo su mismo techo; el maltrato se da cuando cualquier acción contra una mujer se realiza con el fin de hacerle daño, aún cuando no existan golpes o insultos directos ( los pasivo-agresivos son maltratadores por excelencia). 
El perdón no se da si no se pide, y aún en estos casos es facultativo de la víctima, el olvido solo es posible en la medida de que las agresiones ya no causen repercuciones en nuestra vida diaria y la amistad o la cordialidad solo se conseguirán si existe confianza o simpatía, es decir, cuando el maltratador deje de serlo. Si además del maltrato un agresor trata a su víctima como una exagerada susceptible y niega los hechos, está esperando que se acepte un maltrato. Que se acepte algo que es contrario a la propia integridad de la víctima. Absurdo.
Con esto, no quiero decir que perdonar sea inaceptable en todos los casos; si alguna mujer maltratada tiene la capacidad emocional de perdonar a quien la hirió está muy bien, mi punto es simplemente que perdonar no debe ser condición para ser feliz después de una ruptura, porque eso a veces no es posible. Porque una tiene derecho a rechazar lo que nos hace daño y elegir a quien odiamos con la misma libetad con la que elegimos a quien amamos sin que por esto nos hagan sentir como malas personas, o nos hagan temer que esto hará que nunca podamos seguir con nuestra vida. Los procesos de recuperación emocional implican enfrentar el hecho doloroso, no negarlo o minimizarlo, y si esto implica querer ahorcar al ex durante un mes o un siglo está bien, y es más sano que latigarnos diariamente por no ser la encarnación de la Madre Teresa. En mi opinión, la paz está en ser honestos con nuestros propios sentimientos, aunque en algunos casos esto implique soñar despiertas con que a alguien le caiga un rayo de vez en cuando. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Guía para ellos: Los inusuales dont´s del dating scene.



Este segmento es un servicio social de yours trully para el beneficio de ellos, pero sobre todo de ellas. La idea con esta entrada es que se reduzcan los índices de comportamientos estúpidos por parte de los aspirantes a novio o agarre que entorpecen el incremento de relaciones estables y monogámicas, y generan extrema angustia y ansiedad innecesarias entre mis congéneres.
Empecemos con las malas noticias para ustedes chicos: No, ustedes no son el regalo de Dios en la tierra. No importa qué les diga su mamá, no lo son. Es irrelevante si físicamente son la copia al carbón de Robert Downey Jr, si tienen un super cargo en el que les pagan millones o si han ganado el premio Nobel de la paz. El hecho es, que nadie es un regalo de Dios para nadie y solo con esa idea uno puede entrar en una relación sin destinarla al completo fracaso. Es cierto que muchas de nosotras hemos tenido novios que parecen salidos de las cavernas, que hemos aguantado largos períodos de soltería y abstinencia, tenemos terminadas, divorcios e hijos de relaciones pasadas que de alguna manera nos marcan, que en el fondo queremos encontrar a nuestra media naranja, y que de vez en cuando soñamos despiertas con el color de ojos que tendrán nuestros eventuales hijos. Pero eso no quiere decir que creamos que son la última Coca-Cola en el desierto de nuestra vida amorosa, ni que cualquier encuentro amoroso o pasional que tengamos con ustedes se realice con vistas a un matrimonio. Borren el “esa man muere por casarse” de su cabeza. Las mujeres somos así, en general nos gusta el romance y de vez en cuando nos preguntamos cómo sería una relación a largo plazo con un interés amoroso actual, esto no debe confundirse con una obsesión patológica de querer estar para siempre jamás con ustedes y menos contra su voluntad.
El momento que ustedes asumen que una mujer con la que salen “solo piensa en casarse” la relación empieza a ir cuesta abajo, por dos razones: La primera, es que ustedes se sentirán presionados. Esta presión solo es resultado de una paranoia generalizada entre los portadores del cromosoma Y que tiene que ver con el miedo a que se les obligue o arrastre a una situación para la cual realmente no están preparados. Lo cual tiene total sentido. Es cierto que muchas mujeres tienen “artimañas” para enredar a los hombres y forzarlos a adquirir compromisos que realmente no desean, pero créanme, ninguna mujer que se valora y se respeta querrá obligar a un hombre a casarse sin estar listo, porque como les digo, nosotras somos amantes del romance y la espontaneidad,  y el hecho de entrar a un matrimonio con una persona que no nos quiere nos causa espeluzno. Dicho esto, también es importante aclarar que no querer casarse no equivale a querer estar en relaciones desestructuradas o irrespetuosas; en general buscamos relaciones estables con miras a construir una vida (larga o corta) juntos, en un marco razonable de respeto y confianza. Si ustedes empiezan a asumir que las llamadas, los detalles y las ganas de conocerlos más equivalen a intentos de arrastrarlos al altar, se encontrarán inmediatamente apagando el celular, e inventándose excusas dignas de muchachos de highschool para evadir a la temida novia. (Tomen nota: pasados los 18, es inaceptable decirle a una chica que no le llamaron porque su celular se quedó sin batería o que su perro está con depresión. No hay nada que desate más la furia de una mujer que alguien que pretenda insultarnos la inteligencia). Si  ustedes no están preparados para una relación seria, lo mejor (y lo único) que deben hacer es hablarlo con su levante de turno. Ninguna mujer se ha muerto ni ha matado a nadie porque alguien le diga de frente que no está listo para sentar cabeza, o que prefiere que sean solo sex buddies estilo casual. La chica en cuestión valorará su honestidad y tendrá la oportunidad de decidir si quiere continuar con una relación en esos términos o si por el contrario, buscará algo más acorde con lo que quiere y necesita. Honestidad ante todo, chicos.
Lo segundo es que cuando uno asume que es un regalo de Dios para alguien su actitud hacia esa persona cambia. Uno no está más en una relación en términos de igualdad, sino que por el contrario mentalmente ha subido varios escalones sobre la otra persona, resultado que creer que para nosotros son la última y única esperanza para salir de la soltería. Y esto hace que ustedes desistan en la conquista y dejen de ponerle ganas a ganar la atención de la chica. Lo que es peor, asumir que la otra persona “se muere” por ustedes, les hará actuar de manera arrogante, reduciendo los espacios que tienen para conocerse a conversaciones fatuas, narcisistas y en ciertos casos hasta irrespetuosas. Porque en estas situaciones ustedes asumen que ya tienen a la presa en la bolsa y no es necesario seguir más en el papel de prince charming. Error. No hay forma más rápida de perder a una mujer inteligente que haciendo una imitación barata de Jhonny Bravo.
Señores, el hecho es que si quieren ganar a la chica, realmente deben ganársela. La tecnología ha logrado acercarnos en cierto sentido; la comunicación por redes sociales ha favorecido a los tímidos y facilita espacios para coqueteos casuales y para “tantear el terreno”, pero no pueden esperar que el proceso de conquista se reduzca a eso. Si les interesa una mujer, ya sea para pasar una noche o el resto de su vida, deben efectivamente esforzarse para hacerle sentir deseada. Y no me refiero al sentido sexual de la palabra. Si en los primeros encuentros un hombre no da muestras de interesarse por la vida de la chica, si habla de si mismo o solo espera ser elogiado por ella, si no tiene detalles, no solo se está perdiendo una posible futura novia sino que hasta está desperdiciando la oportunidad de un buen one night stand. Que en términos masculinos, creo yo, es una perfecta estupidez.
Hasta para agarrar hay que tener “game”, como dicen los gringos. Conocer al enemigo, como diría Tzun Zu. Esfuércense por generar conversaciones medianamente inteligentes, que sin ser confesiones de parte y parte sirvan para enterarse de los intereses de la otra persona. Un mensajito de “buenos días preciosa” en la mañana o “que duermas bien” al final del día no les cuesta absolutamente nada y puede ser la diferencia entre un romance chévere y que no pase absolutamente nada. Ustedes verán que es lo que más les conviene.
No se olviden que con liberación femenina y todo seguimos siendo mujeres; hay roles inevitables que subsisten en el sexo masculino como en el femenino, e ignorarlos pone en riesgo la relación sino inmediatamente, seguro la afectará a largo plazo. Ustedes tienen que asumir que son “el hombre de la relación”; tomar la iniciativa, abrir la puerta del auto, invitar a su chica a restaurantes románticos…más claro, armen el plan. No esperen que sea ella la que les busque, les proponga, les saque a pasear, etc.  Si ustedes dejan que una mujer se haga cargo de todo esto, créanme, a la larga se sentirán psicológicamente “castrados” o simplemente se aburrirán de que alguien haga todo el trabajo. Por otro lado, estos son los detalles que nosotras identificamos como muestras de interés y afecto; si mi prospecto no me llama, no me escribe, no planea momentos chéveres conmigo, no me da espacios, no se preocupa por mi bienestar y mi comodidad, claramente no quiere nada conmigo; ergo, no tiene sentido continuar en una relación así.
Las que hemos tenido la mala suerte de toparnos con hombres emocionalmente mantenidos sabemos de qué hablo. Los hombres que no le ponen ganas a la cita por los seis meses de noviazgo le pondrán aún menos interés al embarazo o la llegada de un hijo, ni se diga si la pareja cae con una enfermedad terminal o pasa algo de mayor gravedad. Ninguna mujer pensante va a querer enredarse  con una persona que pone sobre sus hombros el éxito o fracaso de la relación, ni siquiera para pasar una noche de pasión porque quién sabe si en la cama también nos endorsarán todo el trabajo a nosotras. Cuando menos, teamwork.
A riesgo de sonar a disco rayado, debo decirlo: Ustedes no son el regalo de Dios en la Tierra y por lo tanto ninguna mujer se va a suicidar si ustedes, después de evaluar la situación, llegan a la conclusión de que no quieren continuar saliendo con la chica. Creánme, la diferencia entre mis ex novios con los que tengo una buena relación y aquellos a quienes les deseo todo el mal es la sinceridad con la que unos y otros han manejado el break up. No constestar el teléfono, estar repentinamente “ a full” en la oficina, generar peleas de la nada no sirve para solucionar el problema. Si no quieren seguir dateando, díganlo de frente, asuman su parte de responsabilidad en la relación. En muchos casos, las mujeres nos vemos enfrentadas a la incómoda situación de tener que leer la mente del novio en fuga, interpretar estas señales y tomar una decisión más basada en la intuición que en la honestidad de la contraparte. No hay nada mejor para que una mujer les pierda el respeto que asumiendo la posición cobarde de esconderse y hacerse negar en vez de terminar como gente decente la relación. Con esto no solo perderán la oportunidad de volver a salir con la chica en el futuro (uno nunca sabe) sino que posiblemente se ganarán una enemiga, o en el mejor de los casos, una persona que los tenga en el concepto de canalla, inamduro o cobarde. No se me ocurre nada  más indigno que eso.
Finalmente, si no supieron manejar la situación, y la relación terminó como lo describo arriba (osea mal), deben asumir esto de manera valiente. No esperen que una persona con la que no tuvieron la decencia de terminar sea su mejor amiga de la noche a la mañana, o que continúe contestando sus llamadas y mensajes como que nada ha pasado. Los hombres que se hacen los locos son despreciables. Como he dicho, lo único peor que un canalla es un cobarde, si van a acercarse de nuevo a la ex que sea 1. Para pedir perdón por no haber manejado la cosa bien y 2. Para aclarar las cosas que quedaron en el aire. Es imposible tener una amistad o una nueva relación cuando hay tantas cosas que no se dijeron. Fingir demencia ante esta situación solo agrava el mal concepto en el que la chica seguramente ya les tenía. Si todo falla, por lo menos asuman con dignidad el hecho de que, al menos ante los ojos de ella, son unos perfectos canallas. No añadan “pussy” a la lista de defectos que la ex seguramente compartirá con las amigas.

miércoles, 9 de mayo de 2012

“La Lonely Wonder Woman hace Rating” o “el tubo de ensayo”


“La Lonely Wonder Woman hace Rating” o “el tubo de ensayo”
Diciembre 5 2013.

Estoy empezando a notar un patrón. Guapas, inteligentes, exitosas, apasionadas por su trabajo y…solas. No me estoy inventando el fenómeno de la lonely wonder woman ( en adelante, LWW);  tengo un acervo de pruebas mediáticas que sustentan mi teoría de que las mujeres como yo hacemos rating. 

Durante años seguimos los enredos y desenredos de Mónica y Rachel en Friends (todos tenemos una amiga que es la Rachel o la Mónica de la dupla); acompañamos a Carrie Bradshaw en sus aventuras neoyorquinas, esa vil falacia de la mujer liberada que vive de los one night stands y de sus zapatos. Falacia porque hasta ahora me parece un auto atentado al género que a esta señora la hayan plantado en el altar, le hayan obligado a renunciar a su boda ideal y aún así, haya terminado perdonando al Big butthead ese. Pendejada de ejemplo de liberación nos resultó Carrie.  Más recientemente, Cristina en “Los caballeros las prefieren brutas”,  es  esta exitosa diseñadora a quien su prometido le traiciona con su mejor amiga (la típica BRUTA), y su happily ever after se transforma de la noche a la mañana en un all by myself.  (Esta en particular me llega, por las razones que son de dominio público).  Y mi favorita, “Susana y Elvira”, unas blogueras colombianas que en vez de perder sus iluminadas reflexiones sobre el amor y el sexo en los cafés con las amigas o en el group chat de whatsapp, decidieron recoger estas perlas de sabiduría en un website que luego se convirtió en una serie de Youtube del cual no soy fanática sino devota. Alguien que puede decir sin rodeos que las chick flicks nos cagaron la vida por los estándares absurdos sobre el amor que nos metieron en el cerebro, se merece por lo menos una calle en su nombre, un trago, algo.

Quiénes son (oops, somos) las LWWs que tanto alborotan los ratings de sintonía en televisión e internet? Se identifican algunos patrones de comportamiento comunes. Su  pasión desbordada por su trabajo: hablamos de la columnista exitosa en una revista de moda, la diseñadora talentosa, la periodista que tiene el Púlitzer en la mira, you name it. El punto es esta convergencia entre la habilidad indiscutible para su trabajo y el amor que este le genera. 

En la mayoría de los casos son fanáticas de la lectura, les gusta el café, y son mordaces y críticas de cómo funciona el mundo. Sus archi enemigas son las mujeres incapaces del autoanálisis, la reflexión o de fluctuar de vez en cuando a temas de actualidad sin quedarse con la boca abierta. Los comentarios que las LWWs hacen durante las rondas de preguntas en los concursos de belleza les harían dignas de entran en las puertas del infierno y directo al VIP. No es un desprecio por la belleza, ojo, es un desprecio por la falta de neuronas.

Las LWW tienen historia, y no siempre es bonita. Atrás de toda LWW hay un cavernícola que la sacó del cuento de Disney/telenovela de Televisa donde vivían antes de conocerlo. Que le hizo entender que los príncipes no existen y que es más probable que una hamburguesa McDonalds cante a que un Mc Dreamy o un Mc Steamy existan en el mundo real. El cavernícola es el factor que pone en tela de duda la incontrovertible inteligencia de  las LWWs, porque no se entiende que mujeres guapas, preparadas y con todo a su favor se fijen en especímenes que más parecerían encajar en un libro sobre el Pleistoceno que en una fábula de los Hermanos Grim.

No obstante, al cavernícola hay que reconocerle que logró lo imposible: convertir a la cerebral y centrada LWW en un pobre remedo de Marimar, suspirando junto a las olas y cantando alguna de Ana Gabriel,  mientras el joven Sergio parte a la capital. Con su mejor amiga, seguro.

Esta ruptura en la hasta entonces calmada vida de la LWW, la sume en un mundo de incertidumbre que no puede controlar. Porque esto es lo único que no le enseñaron en la maestría, y por más que busca en la sección de autoayuda, no encuentra respuesta en los libros, su fieles aliados que ahora le dan la espalda. Nadie se ha inventado el diccionario cavernícola-español-español cavernícola, nadie puede darle un manual para descifrar el intrincado mundo del portador del cromosoma Y, para quien la belleza, el talento, la autosuficiencia, y el éxito tienen la misma cara que Linda Blair proyectando vómitos demoníacos. Qué quieren? Es la pregunta que dirige la vida de las LWWs; responderla se convierte en su leit motif, y aunque en múltiples instancias deciden que mejor solas que mal acompañadas, finalmente buscan a su One, su Big, Su McDreamy, que le pruebe que todo lo que dice de los hombres está mal. Que debe existir un prince charming entre tanto cromangnón. Van de tumbo en tumbo en el tenebroso mundo de las dates, ciberdates, blind dates, y todos los tipos de dates que el género humano ha inventado para no sentirse tan solo, y solo se encuentran con más especímenes raros que sirven para desperdiciar Kleenex, reírse con las amigas y volver al punto de partida: No entiendo nada. 

Siendo yo un estereotipo de LWW, me pregunté hoy si no podré hacer algo más que tener comentarios agudos en el group chat de whatsapp con mis compañeras de lucha amorosa; al fin de cuentas estos tropiezos pueden contribuir para que nuestras congéneres caigan con mejor suerte cuando caminen por el indescifrable mundo cavernícola y sus habitantes. Y como esto vende, quien sabe si un día termino con Louboutin auspiciando mi blog y Jessica Alba personificándome en prime time.  Así que este es mi tubo de ensayo. Take one del episode one del chick flick de mi vida. En el peor de los casos, mis amigas me agradecerán haber hecho un archivo histórico de nuestras agudas e inteligentes conversaciones, en proceso desde 1990y tanto. And counting.